Me da vida...

Asimilar que tienes cáncer es duro. Asimilar que, después de 3 meses de quimioterapia, el tratamiento no ha funcionado, es muy duro. Y aceptar, con 30 años, que la muerte podría formar parte de tus planes a medio o corto plazo es bastante complicado, por así decirlo. Porque, que antes o después nos vamos a morir, todos lo sabemos. Pero con 30 años, cuando piensas en el futuro ves lugares, personas, cosas que harás o dejarás de hacer, pero no ves la muerte.


Hasta que de repente la vida te impone alguna que otra parada obligatoria, como queriéndote recordar que vivir no deja de ser un gran privilegio.
No sé cuánto tiempo voy a vivir. Se lo pregunté a mi doctora y ella tampoco lo sabe. Se lo pregunté a Dios y no ha contestado. Pero en el fondo, que más da. Tengo 30 años y mi vida ha sido toda una oportunidad...¿qué más quiero?
Me dicen que ofrezca mi enfermedad a Dios pero dice Antonio Maggi que es más bien Él quien ahora se me ofrece en la enfermedad. Es cierto. ¿Cómo? Dándome vida.
Me da vida cada día, colapsando mi Whatsapp de mensajes llenos de fuerza.
Me da vida a través de mis hermanas, mi familia, mis alumnos, mis profes, mis amigos, mis compañeras de batallas...
Me da vida en la sala de espera del hospital, cuando entre visita y quimio me encuentro con Griselda y Francisca, y con ellas me río de nuestras "cabezas de boliche", del dolor de huesos, del port-a-cath, de los lácteos, del azúcar, del cansancio y hasta del cáncer...
Me da vida cuando mi doctora me dice que hará todo lo que esté en sus manos para que pueda vivir todo el tiempo que sea posible.
Me da vida porque sé que hay mucha gente que reza, reza y reza.
Me da vida hasta con estas preciosas jornadas de primavera.
Pues...¿qué más quiero?



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